El color en el arte
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El color en el arte

La brillante historia del color en el arte

Los elementos del arte son características estilísticas que se incluyen en una obra de arte para ayudar al artista a comunicarse[1]. Los siete elementos más comunes incluyen la línea, la forma, la textura, la forma, el espacio, el color y el valor, con los añadidos de la marca y la materialidad[1][2] Al analizar estos elementos utilizados intencionadamente, se guía al espectador hacia una comprensión más profunda de la obra.
Las líneas son marcas que se mueven en un espacio entre dos puntos, por lo que el espectador puede visualizar el movimiento del trazo, la dirección y la intención según la orientación de la línea[1][2] Las líneas describen un contorno, capaz de producir textura según su longitud y curva. Hay diferentes tipos de líneas que los artistas pueden utilizar, como las reales, las implícitas, las verticales, las horizontales, las diagonales y las de contorno, todas ellas con funciones diferentes[3]. Las líneas son también elementos situacionales, que requieren que el espectador tenga conocimientos del mundo físico para entender su flexibilidad, rigidez, naturaleza sintética o vida[1].
Una forma es un diseño bidimensional encerrado por líneas para señalar su estructura de altura y anchura, y puede tener diferentes valores de color utilizados dentro de ella para que parezca tridimensional[2][4] En la animación, las formas se utilizan para dar a un personaje una personalidad y unos rasgos distintivos, y el animador manipula las formas para darles nueva vida. Hay diferentes tipos de formas que un artista puede utilizar y que se engloban dentro de las formas geométricas, definidas por las matemáticas, o de las formas orgánicas, creadas por el artista[3][4] Las formas geométricas simplistas incluyen círculos, triángulos y cuadrados, y proporcionan una sensación simbólica y sintética, mientras que las formas de ángulo agudo con puntas afiladas se perciben como formas peligrosas[1] Las formas rectilíneas se consideran fiables y más sólidas desde el punto de vista estructural, mientras que las formas curvilíneas son caóticas y adaptables[1].

Teoría del color

El color es el elemento del arte que se refiere a la luz reflejada.    La teoría del color se define como una teoría porque no se puede demostrar.  Las teorías son generalmente aceptadas, a pesar de que no pueden ser probadas. Las leyes se aceptan porque se pueden demostrar.
Hay volúmenes y volúmenes de información disponible sobre el color.    Esta página, aunque exhaustiva, presentará la teoría del color de una manera “fácil de entender”. Es una ciencia apasionante y siempre cambiante.    El color influye en cómo nos sentimos con los objetos, cómo nos comportamos y cómo reacciona nuestro cuerpo ante las circunstancias.
Si se simplifica la teoría del color, puede dividirse en tres partes: la rueda del color, el valor del color y las combinaciones de colores. Cada parte de la teoría del color se basa en la anterior. Entender cada sección de la teoría del color en su totalidad, le ayudará a comprender mejor su importancia en la creación del arte.
La rueda del color fue desarrollada por Sir Isaac Newton tomando el espectro de colores y doblándolo en un círculo. Si sigues la rueda del color, encontrarás el mismo orden del espectro cromático…

La importancia del color en el arte

En el siglo XVII se produjo un enorme cambio epistémico que condujo a una comprensión revisada del color en la naturaleza y del color en el arte. Al mismo tiempo que se producían cambios radicales en las teorías de la visión, la materia y las cualidades sensibles, artistas y científicos compartían el interés por los colores como pintura o fenómeno natural. A finales del siglo XVI, por ejemplo, la filosofía natural y la anatomía empezaron a interactuar de forma significativa en cuestiones de color, visión y ojo, mientras que anatomistas y artistas trabajaban juntos para producir grabados y pinturas anatómicas. Los científicos, por su parte, visitaban a los pintores en sus talleres y se interesaban por sus conocimientos prácticos sobre la preparación y la mezcla de colores.
Este proyecto se centró en el variado marco conceptual de la teoría del color, ya sea en la filosofía natural, la medicina, la quiromancia o el arte. El título “El color y la naturaleza y el color en el arte” hace referencia tanto a los distintos grupos de actores históricos relacionados con la teoría del color -científicos naturales y artistas, entre otros- como a la distinción entre arte y naturaleza que se hace dentro de estos grupos. No sólo se produjo una interpenetración disciplinaria de las teorías sobre el color natural y artificial y la mezcla de colores, junto con un intercambio de técnicas y experiencias prácticas, sino una importante reconceptualización de la propia frontera entre el color artificial y el natural.

El valor del arte

Aquella sensación de asombro cuando recibí un juego de 24 rotuladores de colores cuando era niño nunca se ha ido. Esa caja contenía el mundo entero. Las posibilidades eran infinitas y estaban esperando a ser liberadas. Mi generación creció en un mundo en el que todos los colores eran accesibles en casi cualquier forma. Por supuesto, no siempre fue así (todavía es difícil de imaginar, ¿no?).
El uso del color en el arte a lo largo de la historia abarca y refleja todos los aspectos del color que se han tratado anteriormente en este blog. El arte suele reflejar y anticipar los cambios de una sociedad o cultura, y el color no es un elemento menor. El uso del color y la forma en que los artistas lo abordan puede decirnos mucho sobre la cultura y la época. De lo accidental a lo intencionado, de lo muy estricto y codificado, a lo libre y aleatorio.
Por otra parte, la forma, el contraste de luz y oscuridad y el movimiento son aspectos mucho más importantes de la visión humana que el color, la línea casi siempre precede al color en la historia del arte. Pero el color siempre está ahí -ya sea accidental o intencionado- y forma parte indeleble de la obra de arte, desde las huellas de color que dejaron nuestros antepasados prehistóricos en las paredes de las cuevas hasta nuestros días.

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